Sasoi Ilunak taldearekin hiru disko kaleratu ondoren, bakarkako ibilbideari ekin zion. Honez gero bost disko argitaratu ditu. Bere ibilbide musikala bilakuntza etengabea dela esan dezakegu, izan ere, diskotik diskora moduak, tonalitateak, soinuak, aldatuz eta esperimentatuz lan-bilduma oso pertsonala sortu baitu. Disko sakon eta anitzak egin ditu goi mailako musikarien laguntzaz. Kantu leunak, rock gordina, pop eta intimismoa aurki ditzakegu bere kantutegian . Marjinalia da bere azken diskoa eta bertan heldutasuna eta kantu ederrak egiten maisua dela erakusten digu. Zuzenean formatu akustiko eta elektrikoan aritzen da.
KRITIKAK
TXUMA MURUGARREN. “Marjinalia”. Gaztelupeko Hotsak. CD. 2007. Rock.
Fue cantante de Sasoi Ilunak y ya lleva unos cuantos años funcionando en solitario y publicando unos discos realmente interesantes: siempre con nuevas ideas, explorando nuevos territorios y con canciones que nunca suenan repetidas. Ahora lanza un nuevo álbum, en el que sigue con esas premisas, optando en esta ocasión por un sonido natural (nada de manipulaciones en el estudio), aunque a la vez cuidado y elegido con precisión según el concepto de cada canción. La grabación ha sido
producida por el propio Txuma junto a Rafa Rueda (cantante de PI LT) y le han acompañado sus músicos habituales en directo y en anteriores grabaciones. El título del disco, “Marjinalia”, hace referencia al lado más oculto de cada ser humano, donde sus debilidades están concentradas y apartadas de la visibilidad exterior.
El Correo Digital.
“Marjinalia” en directo en el FNAC
Medio centenar de plácidas personas y la mayoría ordenadamente
sentadas se congregaron en el FNAC el jueves para catar la presentación desenchufada del último disco del cantautor euskérico Txuma Murugarren, titulado ‘Marjinalia’ (Elkar) y bien arrimado al cabaré ambulante. En el combo faltaron el baterista de los conciertos eléctricos normales y el trombonista animador de los bolos especiales, y la cosa discurrió sin prisas ni estridencias ni carencias, que es lo importante. A media voz casi, acariciando los instrumentos, Txuma y sus tres escuderos desgranaron seis cortes de ‘Marjinalia’ con un minimalismo tórrido muy Manu Chao, como en ‘Waltz’, con el acordeón afrancesado.
La modesta cita vespertina arropó también con sones americanófilos llegados del éter del country alternativo actual (’Utzi genien zerua’),
asimiló el mismo cabaré que unos Le Punk sin amplificar a la hora de rememorar la ópera de la infancia (’Ridi pagliaccio’), se tornó soulero a
lo Rafa Rueda (’Biok sobera’) y se despidió con la ralentización zíngara
de unos Gogol Bordello con los papeles en regla y los coritos comunitarios de la bandita en plan Tonino Carotone (’Goiz eriak’). La cosa se acabó y la peña pidió ‘beste bat’, pero Txuma pasó y nos dejó… plof.
EL CABARET “Marjinalia”. Txema Mañeru
El bueno de Txuma sigue imparable en su extensa y prolija trayectoria que comenzó con 3 discos al frente de Sasoi Ilunak. Este es el quinto en solitario y viene poco después del proyecto “Hauxe”, junto a Rafa Rueda (Pilt) y Petti. El ambiente es de cabaret decadente, mezclado con sonidos gitanos a lo Kusturica (Goiz eriak” o el single “Ridi pagliaccio”) y trágico pop en baladas al estilo Matt Elliott (“Biok sobera”), con guitarras a lo Marc Ribot (Tom Waits) o Bill Frisell y toques minimales a lo Pascal Comelade. Tiene alma de titiritero y su banda tiene miembros de Atom Rhumba, Split 77 o el delicioso acordeón de juguete de Rafa Aceves. Es una gozada también el trombón de “Goiz eriak” mezclado con esos aires zíngaros. También es preciosa la balada casi blues, “Utzi genien zerua”. Lo arropa con espléndidas letras e historias (es también escritor y columnista). Todo para crear su mejor disco y el mejor disco euskaldun del año, situándose a la altura de sus paisanos Ruper Ordorika y Jabier Muguruza y acercarse al mejor Sisa.
EL ELEGANTE ACTOR SECUNDARIO. Juan Luis Etxeberria
Nadie podrá negar que Txuma Murugarren es un buen narrador. Gusta el autor vasco nacido en Errenteria pero criado en el Gran Bilbao de charlar entre temas con frases que en muchas ocasiones completan el significado de las canciones anunciadas y en otras no dejan de ser perdigonazos a la diana. En su actuación donostiarra acertó, por ejemplo, a la hora de criticar que tengan que ser las Casas de Cultura quienes organicen los conciertos que nadie más monta o que sea realmente complicado humearse o refrescarse en dichos espacios.
Los afamados rockeros que pasaron por el Velódromo de Anoeta (Barricada y compañía) centraron la atención y los focos del viernes.
Ellos fueron el centro del universo cultural, la reunión populosa visible desde esas carreteras y aviones de los que tanto habla Txuma en sus canciones. Pero hubo otros, pocos, que quisieron ver la belleza de lo secundario y sucumbieron al encanto del autor del que les hablamos.
Un creador tan distinguido como desconocido para el público menos musiquero, ese que sabe que ya son cinco los lanzamientos de este cantautor con compañía sobre el escenario (soberbio el batería Natxo Beltrán, como siempre). Quien sabe si extendiendo la acepción del título de su último CD Marjinalia, Murugarren acercó a Donostia unas melodías cuya rareza se asienta en la elegancia. Qué triste que tengamos que ponernos así de tiesos cuando hablamos de unas canciones que se basan en la simplicidad de Bob Dylan, la dulzura de Tom Petty, la llaneza del folk USA o la potencia de Bruce Springsteen (no sólo porque se apoye en una guitarra Fender Telecaster, que también). Se nota la mano de Rafa Rueda a los mandos de esas últimas píldoras sonoras que si vinieran firmadas por Bright Eyes o Quique Gonzalez colocarían una buena ración de chiribitas en nuestros ojos.
Unas melodías que en sus últimos pasos también juegan a ser más carnavalescas y cabareteras, como un Tom Waits en el París de posguerra. Bajo la influencia de ese rock burlón y decadente, Txuma trabaja sus letras y las de sus poetas favoritos. Un giro especialmente remarcable en la agitanada versión del tema que Murugarren (y su eterna voz de toque ronco) grabó en el disco de homenaje a Lauaxeta.
¿Conseguirá el vasco abandonar ese papel de secundario para el gran público y protagonizar mayores hazañas populares? Hasta tener una respuesta a la pregunta, sigan acercándose a verle. Que no haya miles de watios no significa que no haya miles de emociones.